A través de los ojos de una niña de un año, podemos ver esa inquietud por
el descubrimiento de lo que se encuentra en el interior de los
cilindros. Una vez descubierto, observa fascinada como uno de los elementos
de su interior, una pelota, se desliza y cae por el otro extremo, rebota
y continua su trayecto por el suelo hasta encontrar un obstáculo.
Repetidas veces hace la misma acción, gatea, coge la pelota y la
introduce en el tubo cilíndrico. Aún me sorprende recordar la fascinación con la que jugaba con esos materiales tan sencillos. Sin duda, son experiencias
significantes e importantes para los niños/as de estas edades.
| 1 año |
No hay comentarios:
Publicar un comentario